Puertas Abiertas: El proyecto que unió a dos mundos y me enseñó el valor de mi nombre

¿Es posible fusionar el arte contemporáneo con el oficio de la construcción? Bajo esta premisa planteé Puertas Abiertas, una plataforma de colaboración entre artistas y artesanos-estudiantes. La propuesta consistió en la intervención creativa de seis puertas a escala de 75 cm, convirtiendo la práctica académica en un motor de visibilización y financiamiento. El proyecto no solo buscó dotar de materia prima y mantenimiento a nuestro taller de carpintería, sino también dinamizar la escena cultural de Portoviejo mediante una exposición y subasta.

¿Cómo surgió el proyecto?

Este proyecto surgió en el mismo taller de Carpintería, hubo tres cosas que llamaron mi atención sin tener que observar el lugar durante demasiado tiempo:

  • La primera: Un rizoma (la raíz de la caña guadua) que me recordó a mi infancia.
  • La segunda: Una columna de 4 postes de caña guadua.
  • Y la última: Las puertas a escala.

Estas mini puertas me parecían encantadoras y se comenzaban a acumular en el taller a medida que cada generación ocupaba el salón. Pasaban de un lado a otro casi que estorbando en el espacio y con nuestra próxima clase para aprender a hacer puertas, venían tres más a la colección. Es así que mi menté surgió la posibilidad de darles un valor agregado con arte.

A pesar de que estaba aprendiendo un oficio en ese momento y que mi mente tenía que estar configurada desde otra perspectiva para adaptarme a ese modelo de aprendizaje, un artista es un artista y siempre extraña el arte. Es así que con la valentía/cobardía que me caracteriza, decidí presentar esta propuesta a mis docentes. La misma daba solución a dos problemas —financiamiento y espacio— así que se aprobó de inmediato. Y eso significó escribir el proyecto de inmediato, valga la redundancia.

Tejiendo redes: Alianzas, artistas y la logística del caos

Primero que nada, el arte también necesita de investigación, así inició mi búsqueda por proyecto similares y su alcance. Encontré tres que de alguna manera se relacionaban con lo que yo también estaba proponiendo. No solo por plantear un evento de subasta sino que sus propuestas estaban ligadas a acciones de ayuda o voluntariado como lo fue “La silla que sostiene al mundo”. Un evento organizado por el Village Plaza en Guayas pero que marcaba una referencia al tener el propósito de ayudar a niñas a acceder a la educación.

Por otra parte y buscando una referencia dentro de la provincia, encontré un proyecto de subasta organizado por la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), “Expo Subasta de Arte”. Este proyecto organizado por la carrera de Artes Plásticas ya cuenta con el éxito de referir algunas ediciones, tanto de manera física como virtual (vía Zoom). Este proyecto plantea dinamizar el circuito de las Artes Plásticas en la ciudad de Manta con la educación no solo de su público objetivo sino que también de los artistas participantes (estudiantes de la carrera) y gestores.

Estos precedentes fueron de gran ayuda y guía para terminar de dar forma a mi propuesta y trazaron una ruta inicial importante. Con el recorrido, estos procesos fueron adaptándose a este caso en específico. Por ejemplo, para cuándo iniciamos a los artistas solo se les remuneraria un 25% de la ganancia por la venta de su obra pero al final se decidió retribuir con un 50%. Esto teniendo en cuenta que este proyecto fue pensado como una colaboración artistas-artesanos y eso fue base para modificar los porcentajes finales de ganancia para cada uno de los actores.

Así mismo, se planteó en un inicio otorgar a los artistas los materiales para intervención del soporte pero con la entrega del último proyecto de carpintería a la vuelta de la esquina, era una decisión arriesgada y hubiera podido dejar a los estudiantes de mi generación en un posición riesgosa casi al culminar la carrera.

Para la selección de artistas se acordó escoger perfiles con portafolios ligados a la pintura o al dibujo principalmente. Artistas con una mediana carrera o artistas notablemente comerciales. En ese ámbito tres artistas fueron escogidos por mí y tres más fueron recomendados por el Museo con el fin de formar una colaboración entre instituciones. Es así que la selección contó con 4 artistas manabitas y dos guayaquileños. Ellos son: Lina Cedeño, David Castillo (GYE), Franklin Grijalva (GYE), Marvin Parrales, Luis Rodríguez, Michael Rivas Sampedro.

Para la entrega y recepción de las puertas a escala: Se hicieron los envíos a la ciudad de Guayaquil, estos siendo financiados por los estudiantes de la Tercera Generación de Carpintería de Construcciones y el regreso a Portoviejo fue solventado gracias a los artistas. Para los exponentes dentro de Manabí, podían ir a retirar el soporte directamente al Museo y así mismo, debían devolverlo después de ser intervenido.

Más allá de la estética, el impacto social

Este proyecto tenía como fin principal ayudar a culminar la carrera de los estudiantes de la Tercera Generación de Carpintería de Construcciones. Esto como una ayuda monetaria para la compra de materiales que requerían los proyectos de la carrera o hasta para financiar la graduación.

Pero siendo que el evento de subasta tuvo que aplazarse algunas veces por razones fuera de mi alcance, ese objetivo no pudo ser del todo cumplido, así que se trazaron nuevos. Es así que después de haber desembolsado el pago a los artistas por su colaboración con los artesanos en formación, se decidió armar dos cajas de herramientas con las herramientas básicas para cursar la carrera. Esto con el fin de seguir nutriendo las oportunidades de las generaciones venideras. Les estaré contando de ello y otros resultados de este proyecto en otra entrada.

Y por último, quería hacer gestión. Sí, no hay más razón que esa. No esperes más y continúa leyendo.

¿Qué funcionó?

De alguna forma u otra, este proyecto fue muy bien recibido y con ello las colaboraciones también. Por ejemplo, el Centro de Formación Artesanal hizo contacto con el museo para permitir organizar una exposición de presentación y apertura. Que no solo dinamizaba el evento sino que también el ambiente cultural del lugar, de Portoviejo y creaba nuevas alianzas.

Además, también contamos con el préstamo de las bases donde se hizo el montaje de las puertas para la exhibición. Estas fueron facilitadas por la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad San Gregorio de Portoviejo.

Por último, la colaboración de los artistas. Estos por su parte nos entregaron un poco de su tiempo y su trabajo aunque tenían otras responsabilidades previamente en agenda. Se agradece mucho la preocupación y el interés. Asimismo nos ayudaron mucho en redes dando visibilidad y esto también modificó el público objetivo.

Para cuando comenzamos, el público objetivo era la ciudad de Portoviejo, aun sí la subasta era virtual o no. Pero una vez que las redes sociales hicieron magia, este lineamiento nos limitaba. Es así que se hace un segundo lanzamiento promocional donde se especificaba que podías participar desde cualquier parte del país. Eso atrajo público de fuera de la ciudad y otras provincias como Guayas, Azuay, Pichincha y Pastaza.

¿Qué desafíos encontré?

Poner en pie un proyecto sin financiamiento alguno. Desde cero y con la mayor ayuda posible. Esto no quiere decir que el arte o la gestión cultural deba funcionar de esta manera, al contrario, la producción de un producto artístico no viene de la nada o solo de disposición. Hay muchos rubros implicados, como los traslados, el empaque de las obras, la recepción de las obras si estas no llegaban al Museo, el envío posterior de las mismas a su destino o tratar de conseguir patrocinios (algo que intenté conseguir para dotar de materiales a los artistas pero no dio resultados tan favorables para la necesidad).

La otra cara de la moneda de los rubros es lidiar con la gestión en si mismo. Para que la cosas se lleven acabo hay que estar vigilante de todos los proceos que se estan dando en paralelo, un paso en falso significa retrasos o tensión. Para mí fue un reto y para quienes estuvieron ahí apoyándome, se los agradezco. En ese momento teníamos que entregar el último proyecto de carpintería mientras que al mismo tiempo tuve que hacer el montaje de la exposición. Mis docentes de carpintería me brindaron mucha ayuda tanto para el montaje como para el cierre de la exposición y se los agradezco demasiado.

Ah y no puedo olvidar esta parte, no a todo mundo le va a gustar cómo estas haciendo lo que estás haciendo. No importa cuánto comuniques o cuán transparente seas con el proceso, siempre hay como mínimo un descontento. (Un consejito: te recomiendo repetirlo como mantra).

Las fechas límite, debo decir que explorando por primera vez la gestión, una cosa es hacer un cronograma y otra cosa es que se cumpla cuando el mismo ya no depende solamente de tu responsabilidad sino que de varios agentes. (Auch, justo en mi ansiedad)

La autoría como parte de mi gestión. Yo pensaba que eso de que te invisibilicen era algo muy lejano a mi o improbable en lo absoluto pero no, sucede en este siglo aun. Esta no es la primera vez que me pasa y me resulta decepcionante decir que solo me ha sucedido en mi provincia. Este texto lleva un tiempo en mis borradores por la vacilación en incluir este hecho. Pero prefiero dejarlo aquí como precedente y les recuerdo que, aunque nuestras tesis pertenecen a las universidades de las que nos graduamos, ellos no borran tu nombre. Colaborar no da derecho a apropiarse. Una cosa es el apoyo logístico o el espacio, y otra muy distinta es pretender borrar a quien dio vida a la idea. El derecho moral —mi nombre en la obra— es irrenunciable e inalienable.

¿Qué me enseñó como artista?

Aprendí que la cultura no se hace sola, que es necesario colaborar para que el circuito se nutra. No solo en actores sino también en agenda cultural. Portoviejo es una provincia muy precaria hablando de la producción de Artes Visuales, lo que también es sinónimo de su poco consumo. Ubicando lo que digo en cifras, los actores culturales de Artes Plásticas y Visuales registrados en el RUAC (Registro de Artistas y Gestores Culturales) en toda la provincia de Manabí tan solo son 70. Y para la Producción y Gestión de la Cultura apenas son 20 en todo el territorio.

Hice por primera vez Gestión Cultural, debo agradecer que en esta primera experiencia no tuve que lanzarme al vacío sola (como previamente mencioné que es importante) sino que tuve la ayuda y el apoyo de dos grandes amigos: Víctor Carvajal y Andrea Mejía. Gracias chicos por todas sus recomendaciones y por animarme en cada paso.

En perspectiva el proceso fue el aprendizaje, cada paso, cada presentación, cada oficio y cada papel firmado. Los traslados, la búsqueda de patrocinio, la recepción de las obras. La promoción, la construcción de un evento virtual, la investigación de antecedentes. Los clientes, los tutoriales, la ayuda técnica, las entregas de las obras adquiridas y su empaque.

Y tú, ¿qué puertas estás intentando abrir hoy en tu carrera?

Nos vemos en el siguiente capítulo,
Celeste 🩵

Entradas Relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *